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Mostrando entradas de marzo, 2013

Vuelta a la estación

Diferentes historias, diferentes porqués de sus viajes, diferentes individuos que se mueven de acá para allá, que se sientan en esos fríos bancos, que se vuelven a levantar, que miran el reloj, que vuelven a revisar si llevan todo lo necesario. Suena una vocecilla por megafonía avisando de la salida o la llegada de un vehículo cargado de pasajeros. Se forma un pequeño revuelo hasta que todo el mundo se ubica. Y ahí estoy yo, contigo, esperando a que llegue el Coche 5, mientras el resto de la gente que se dirige hacia el mismo destino que tú no sabe muy bien en qué coche se ha de montar. Nos fijamos en otras personas que tienen el mismo billete que tú, y mientras pasan esos minutos antes de que te marches, no me suelto de tu mano. No es la primera vez que te acompaño a la estación, pero en esta ocasión, el día que llegaste no sabía muy bien cómo actuar. Había pasado algo más de un mes desde que rompimos con esto “sin nombre”, tiempo en el que creo que ambos hemos pensado...

La lluvia

La lluvia, un fenómeno atmosférico que este año no nos está dando tregua. A menudo se relaciona con la tristeza, pues los días son grises y oscuros, y la energía que el sol pretende trasmitir a través de sus rayos no nos puede alcanzar por medio de esos nubarrones que plagan el cielo. Cuando sufres por algo, en muchas ocasiones, lloramos, y de ese modo, aunque no hayamos encontrado una solución a nuestro sufrimiento, nos sentimos más sosegados. La lluvia da vida, da vida a la naturaleza, gracias a ella, cada primavera las flores brotan, los paisajes se tiñen de colores vivos y risueños, y es que, cuando las lágrimas se agotan, la sonrisa renace. A muchos seres les gusta adentrarse en sus sueños escuchando el sonido de las gotas de lluvia deslizándose por el cristal de la ventana. Otros no pueden apreciar nada bello en ella, y a mí, personalmente, me gusta observarla, tal y como estoy haciendo ahora desde mi ventana mientras escribo estas líneas, buscando, tal vez, la esencia de...

Para ti, Papá

Cuando era pequeña solía dormirme en tus brazos. Te sentabas en el sillón y me posabas sobre ti hasta que mis ojos se cerraban. Luego, con sumo cuidado me llevabas hasta mi cama, me cubrías con la gran cantidad de mantas que mamá siempre ponía en ella y me dabas un beso. Ese osito amarillo que me regalaste cuando solo tenía 2 añitos, recuerdo que nunca olvidaré, porque fue cuando yo vivía con mamá en Madrid y debido a vuestros trabajos cada uno estaba en un lugar. Todos los fines de semana venías a vernos en ese Seat Ibiza que ahora conduzco yo. Yo estaba en la puerta con mi tía, fue torcer la esquina con el coche y saber que eras tú. Me cogiste en brazos y me diste ese osito al que le tengo tantísimo cariño. También sonrío cuando me pongo a pensar en las veces que tenías que salir a correr detrás de mí cuando me llevabais al parque, porque en lugar de jugar en los columpios o en el tobogán como cualquier niño, yo me dedicaba a intentar escaparme del parque. O cuando te apagaba...

"Una serie con un estilo indeterminado"

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,… Sé que después del 8 vendrá el 9, y luego el 10, y posteriormente el 11 y así sucesivamente. Siempre he querido tener todo bajo control, comprobar que tengo la situación en mis manos. Pero en realidad esto es imposible, hay cosas que se escapan de nuestro alcance. Planear que es lo que pasará es inútil, en un segundo puede ocurrir algo que trastoque tus objetivos. En muchas ocasiones la vida no fluye como nosotros nos la planteamos, ni sucede aquello que queríamos, hay cosas que suceden porque debían de suceder, y es ahí donde se nos rompen los esquemas, cuando acontece algo que no esperamos. Pensamos, reflexionamos, he intentamos buscar respuestas a cuestiones que en realidad no son tan difíciles de solventar. Somos nosotros mismos lo que nos complicamos la existencia por no guiarnos de nuestros sentidos, por dar vueltas a cosas que son más simples de las que nos imaginamos, por no dejarnos llevar… Y mientras pasa esto, el tiempo se e...

Mis porqués...

Porque quiero volver a despertarme, darme la media vuelta y que tú estés ahí. Porque sé como huele tu piel cuando no llevas perfume, y no es olor a playa, es mejor. Porque quiero seguir negándote entrar en la cocina cuando yo esté cocinando, empujarte y que me agarres y me beses. Porque quiero seguir equivocándome a la hora de calcular macarrones para los dos. Porque quiero seguir colgando en mi tablón entradas de cine y billetes de bus y metro. Porque quiero volver a quedarte mi olor a fresa en el cuello de tu chaqueta. Porque quiero seguir dándote rabia cuando te digo "¿eh?". Porque quiero seguir escuchando tus borderías. Porque quiero seguir haciéndote cosquillas en la zona sur de tu vientre, porque quiero que tú me las hagas a mí, aunque te diga que pares. Porque quiero seguir despeinándote y luego yo peinarte a mi manera. Porque quiero seguir recibiendo un "Buenos días" y unas "Buenas noches"....

(Im)Posible

"Querida Gin, Tonic. Es el momento de escribirte lo que nunca fui capaz de decirte. Aunque sea tarde. Escribir lo que ha sucedido en una carta que no te voy a mandar. Que no vas a recibir nunca. Que como tú me enseñaste, en cuanto acabe de escribirla la quemaré. Mis sentimientos se pondrán a arder, y así el dolor, ¿cómo era? ¿Cómo decías tú? Ah ya, así el dolor no se te queda tan dentro. Esta vez solo quiero ser claro. Sería un imbécil si no gritara que me he equivocado contigo. Que la he cagado bien, desde el principio. Que he intentado avanzar sin apartar antes las cosas que me lo impedían, agarrado al pasado, mirando para atrás, queriendo olvidar pero sin parar de recordar. Qué locura, Gin. Empeñado en quedarme ahí. En medio de un lado y del otro, sin perdonar, sin perdonarme, sin avanzar. ¿Dónde está el secreto del futuro, Gin? Puede que esté en fijarse bien. En avanzar. Mirar más cerca. Más. Tan cerca que lo borroso se vuelve nítido, se vuelve claro. Hay cosas que pasaron ant...

"Si quieres, si quieres"

"Buscamos en el cielo más razones..."

Y puede ser que yo pueda...

En la noche de ayer, por fin, conseguí desbaratar uno de esos nudos que se había formado en mi ovillo. Lo cierto es que después de eso me sentí muy serena. Me he dado cuenta de que he sido yo misma la que me he infundado miedos que no existen, o más bien he dado más intensidad a esos miedos de la que realmente tienen. El pensar antes en el daño que puedo hacer a los demás a menudo me conduce hacia direcciones que no seguiría, evitando así actuar como realmente quisiera, desviándome aún más de mis sueños, mis ilusiones, mis pensamientos, mis metas... Tengo que aprender a mirar más para sí, ser un poco egoísta, porque es absurdo privarme o renunciar a mi propia dicha.

...

Perderme en sus ojos, solo en sus ojos, no dejar que mi mirada se desvíe de ellos, impedirme navegar en mis pensamientos, enjugar mis lágrimas, abrazarme con fuerza y transmitirme serenidad, esa misma que parece estar prohibida para mí...

Llegó el momento...

Creo que llevo demasiados meses sumida en la tristeza y la desesperación, en el temor y la indecisión, y dado que no he hecho nada para desviarme de este camino, salvo que complicarme aún más, por fin voy a cambiar de rumbo. Estoy decidida a arriesgarme, en todos los sentidos, y es que en realidad, no tengo nada que perder, pero al menos seré consecuente conmigo misma. He llegado a un punto en el que me he dado cuenta de que prefiero saber que sucede a preguntarme dentro de un tiempo qué hubiese sucedido. Siempre he perseguido aquello en lo que creía, he luchado por conseguir lo que quería, he hecho hasta lo impensable por lograrlo, pero la ausencia de energía me ha mantenido en standby, y ya es el momento de recuperarme a mí misma y de tomar las riendas de mi vida. "Si la mala suerte me acompaña, como dije, conseguiré que seamos amigas".