Y puede ser que yo pueda...

En la noche de ayer, por fin, conseguí desbaratar uno de esos nudos que se había formado en mi ovillo.

Lo cierto es que después de eso me sentí muy serena. Me he dado cuenta de que he sido yo misma la que me he infundado miedos que no existen, o más bien he dado más intensidad a esos miedos de la que realmente tienen.

El pensar antes en el daño que puedo hacer a los demás a menudo me conduce hacia direcciones que no seguiría, evitando así actuar como realmente quisiera, desviándome aún más de mis sueños, mis ilusiones, mis pensamientos, mis metas...

Tengo que aprender a mirar más para sí, ser un poco egoísta, porque es absurdo privarme o renunciar a mi propia dicha.

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